miércoles, enero 20, 2010

21 GRAMOS


Dicen que el alma pesa 21 gramos. Exactamente. Ni un gramo más. Tampoco uno menos. Eso concluyó el doctor Douglas MacDougall en un singular experimento, báscula en mano.

Pero yo reto a la ciencia y apuesto a que el de Marcos Ana pesa bastante más. Y a que su corazón también padece un beneficioso sobrepeso. Me resisto a creer que una persona con una existencia tan intensa, capaz de perdonar tantos desmanes contra su persona, y que ha contribuido de forma ejemplar al entendimiento y a la convivencia en nuestro país, tenga un alma de serie. Como el del común de los mortales. Como el de sus torturadores, sin ir más lejos.

Escribo esta sencilla reflexión una semana después de que nuestra Dirección de Derechos Humanos le entregara el Premio René Cassin. Y el mismo día en que el poeta cumple 90 años de envidiable lucidez. Una mera excusa, lo reconozco, para felicitarle y para recomendar su último libro, 'Decidme cómo es un árbol'. Como dije en el homenaje rendido en el patio de Lehendakaritza, sus páginas están pobladas por una prosa limpia y algunos de los poemas más bellos escritos en castellano, fotogramas literarios de una vida de película, instantáneas de casi un siglo de nuestra historia reciente.

Zorionak, Marcos.