El lunes se conocieron las conclusiones del proceso de reflexión y debate que ha mantenido ocupada en los últimos meses a la llamada izquierda abertzale. Muchas reuniones, mucho brainstorming, asambleas territoriales, búsqueda de apoyo internacional, alusiones a la “Declaración de Altsasu”, loas a “los principios del Senador Mitchell” y, como colofón, una percepción lamentablemente predecible: el manifiesto ‘Zutik Euskal Herria’ suena a hueco. Que unos señores y unas señoras con vocación de servicio a la ciudadanía como agentes políticos manifiesten su compromiso con “la utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos” es algo positivo. Qué duda cabe. Pero, no nos engañemos, aun en el caso de ser cierto, no deja de ser una perogrullada: unos políticos apostando por hacer política. ¿Qué otra apuesta cabe escuchar de su boca, como punto de partida?
En un escenario convencional eso se daría por supuesto, no sería necesario redactar un documento y presentarlo en sociedad. Pero en Euskadi, una tierra ensangrentada, maniatada y carcomida por la ceguera terrorista, también se hace necesario suscribir y pronunciar seguidas dos palabras: ETA y no. En este orden: “ETA no”. Porque, ¿cómo es posible que el documento ‘Zutik Euskal Herria’ no incluya, entre sus casi 18.000 caracteres, la palabra ETA? ¿Acaso no saben sus redactores y suscriptores que esa panda de asesinos ha puesto sobre la mesa más de 800 cadáveres? ¿En qué mundo viven?
La llamada izquierda abertzale, cada vez más consciente de lo estúpido que resulta arrojar piedras, amenazas, contenedores y explosivos contra sus semejantes, contra su propio tejado, contra el presente y el futuro de sus hijos, no debe ahogarse en su mar de dudas; debe romper sus ataduras y poner fin a su aquiescencia con el terror. Hay que exigirle que se desmarque con claridad de quienes tenían preparada una bomba de 300 kilos en Portugal, o de aquella persona que andaba en bicicleta con una pistola. No es el momento de repetir declaraciones de buenas intenciones, es la hora de los hechos.
Y, dado que las reiteradas peticiones de las más variadas instituciones y personalidades no terminan de lograr que rompan el siniestro cascarón, parafraseo a un conocido humorista catalán en conversación informal con un líder abertzale… Estoy segura de que eso de condenar la violencia, y de decir "ya está bien, ETA sobra", a ti se te ha pasado alguna vez por la cabeza. Pero por h o por b, o por HB, no lo has hecho.
Hazme caso, si un día te despiertas (haga una mañana estupenda o llueva, como ayer, que el cielo empañó con sus lágrimas el décimo aniversario del vil asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez), y dices, ¡coño!, hoy voy a condenar la violencia… Sal a la calle y hazlo. Tú no te lo quedes dentro, que te puede dejar mal cuerpo. Mejor dilo. Seguro que haces feliz a mucha gente.
Conocido humorista catalán en conversación informal con líder abertzale
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