domingo, octubre 17, 2010

UN AMIGO INSUSTITUIBLE


No nos lo terminamos de creer. “¿Que se ha muerto quién?”. No sé cuantas veces he escuchado esa frase desde la tarde del viernes, cuando el enorme corazón de mi amigo Txema Fínez se detuvo para siempre. Una figura insustituible, un amigo insustituible. Es verdad que la sonrisa de Txema y su sentido del humor no se los puede llevar nadie. Son eternos. Su trabajo concienzudo y su dedicación como servidor público estarán de nuevo mañana lunes en su despacho de Lakua. Seguro. Se ha ido en silencio, sin querer ver los avisos de un corazón castigado por el trabajo que tanto amaba. ¡Qué paradoja! Un hombre de gran corazón traicionado por ese enrevesado sistema de válvulas y conductos que a veces nos juega malas pasadas. Que avisa aunque no le prestemos la suficiente atención.

No nos lo queremos creer. Se ha marchado sin sobresaltos, pensando hasta el último minuto en toda la tarea que tenía por delante: la implantación de la Nueva Oficina Judicial en el País Vasco, la administración de la Justicia en un bilingüismo real, la mediación intrajudicial en la jurisdicción mercantil... Así hasta nueve objetivos inmediatos que ahora descansan en la cartera de cuero que Txema paseaba orgulloso por todos los despachos, juzgados y locales varios. Porque Txema Fínez también sabía vivir y disfrutar; con los suyos y con el resto de personas que le hemos tratado. Con todos los que hemos tenido la suerte de compartir horas, ganas, conversaciones y trabajo con él.

La Justicia era su gran pasión, un terreno que ha sabido pisar con diligencia y al que ha dedicado prácticamente los 48 años de su vida; sí, el pequeño Fínez ha nadado entre las dos aguas de la Justicia: en la carrera judicial, donde dejó su sello personal en los juzgados, en tantas y tantas sentencias y, sobre todo, en toda la gente que le conoció y que ayer se acercaba incrédula hasta el Palacio de Justicia para dar el último adiós a un “amigo insustituible”. Porque eso es lo que ha sido sobre todo Txema. Pero también fue el juez que dio el salto a la política entendida como servicio público. Y ahí aprendió rápido a remontar y nadar con éxito en las siempre difíciles y a veces turbulentas aguas de lo público: en el Departamento de Justicia, en Lakua, en las sedes de los juzgados, y también en los colegios de Abogados, en los bufetes, las notarías, los registradores, en las redacciones de los medios de comunicación. Fue un fichaje aplaudido coralmente y sin descanso desde el primer día: el primer viceconsejero vasco de Justicia que salía de la carrera judicial. No lo dudó ni un segundo, el que le hizo falta para comentárselo a Susana, esposa y confidente durante tantos años, y a sus hijos Aitor y Olatz. La misma que en las últimas semanas le recordaba al oído los buenos tiempos pasados este verano en Huelva.

No puede ser verdad. Uno de los más grandes servidores de la Justicia ha dejado de servirla, un juez bueno, librepensador, creyente y un conversador siempre dispuesto. Maestro de maestros, juez de jueces, amigo entre amigos. Esta carta abierta de despedida no es como esos manidos obituarios que hacen buenos a los personajes sólo después de muertos. Brota de mi corazón, más que de mi mente.

El lunes 25 de octubre es un gran día para los vascos y para toda la legión de amigos de un magistrado cabal como ha sido Txema Fínez. Celebramos la Fiesta del Estatuto de Gernika y quien más quien menos ya tenía en su mente el regalo que iba a darle a nuestro viceconsejero. Ese día cumpliría 49 años. Tenía tantas ganas de trabajar que es justo lo que nos va a dar fuerza para continuar su tarea inacabada. Decía la canción que “la vida es lo que te pasa mientras estás atareado en planear otras cosas”. Va a ser difícil llenar el vacío que nos dejas. Pero precisamente aupados en tu gran corazón -traidor en la tarde del pasado viernes- y en tu contagiosa capacidad de trabajo daremos buena cuenta de esos nueve objetivos y de todas tus ideas, las que están en marcha, las que has dejado por hacer y las que sobrevuelan en tu despacho de Lakua. Las vamos al coger al vuelo, Txema. Ya estamos en la tarea, Txema, ya estamos en ello.

4 comentarios:

Luz dijo...

Qué bueno tener algo a lo que asirse a la hora de perder a alguien. A alguien cómo Txema. Yo no lo tengo. Mañana, entrar en su despacho va a ser muy duro. Pasará la mañana y no vendrá. Tampoco me llamará por teléfono para que cuadremos agenda. No me preguntará "Cómo estás?", ni escucharé su risa mientras habla con alguien por teléfono.

"Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
dare tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler, me duele hasta el aliento

LUZ dijo...

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos midolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
´
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler, me duele hasta el aliento.
.
.
.
.
.Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera,
y desamordazarte y regresarte
.
.
.
.
A las aladas almasde las rosas
del almendro de nata te requiero.
Que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Antuan dijo...

Tiene quie existir!!!, aun tiene que latir, amordazado por la razón, un corazón.
Cómo se mide la vida?, si son lo mismo un segundo y un siglo de luz, si entre la noche y el dia no hay mas lentitud que la distancia de un tono a otro tono de azul. Que exraña broma del azar, nacer de la inmensa oscuridad para al instante volver a la tiniebla otra vez.

Anónimo dijo...

Es muy doloroso que una persona que se dedicaba a las tareas públicas por espíritu de servcio muera tan joven y en plena tarea. Fue todo un ejemplo.