jueves, diciembre 23, 2010

LA COLA DE LOS MILAGROS

Sí, cómo no. A mí también me hubiera gustado gobernar en tiempo de vacas gordas. Para destinar excedentes a mejorar la calidad de vida, la seguridad, la educación, la sanidad, etc, etc, de vascos y vascas.

Por supuesto, claro que me hubiera gustado disponer de 300 millones más para destinar a la promoción del euskara, de otros tantos para mejorar la Justicia Juvenil, de tropecientos adicionales para tantos y tantos aspectos a subsanar.

Pero toca apretarse un año más el cinturón. Es hora de hacer encaje de bolillos para procurar el mejor servicio posible. La coyuntura nos empuja al minimalismo, a abrazar su lema y asumir que menos puede llegar a ser más; con el convencimiento de que, efectivamente, haremos más con menos. Parece un trabalenguas, pero es la (dura) realidad.

Lo que sobran son coleccionistas de direcciones de calles que no existen, no se necesitan más vendedores de falsos mapas de caminos al Edén y la cola de los milagros hace tiempo que está abarrotada. Por eso hay que aplaudir a quienes, en un ejercicio de responsabilidad política, han permitido hoy la aprobación de la Ley de Presupuestos 2011.

1 comentarios:

Merce dijo...

Claro que son tiempos para apretarse el cinturón y yo estoy dispuesta a ello, pero lo que me crispa es la tomadura de pelo que nos estáis haciendo los políticos. Acabo de leer un artículo del Diario Deia en el que aparece que los directivos de Osakidetza, que parece que son alrededor de unos 125, van a aumentarse el salario en un 12%, ¿es cierto eso? porque me resultaría indignante que a los funcionarios nos hagáis apretarnos el cinturón y luego los de siempre, los que están arriba se beneficien.

Una funcionaria Interina