Ayer participé en la puesta de largo de Metaposta, el llamado buzón y caja fuerte electrónica en internet. Así se refieren a él, aunque yo preferí proponer un juego, recurrir a una licencia literaria y presentarlo como un cofre virtual. Porque realmente, dejando a un lado el calculado lenguaje institucional, lo veo más como una aventura ciudadana, de personas y empresas en red que han encontrado algo así como el tesoro del capitán Flint, un cofre virtual donde entrar, salir, depositar, transaccionar, custodiar, firmar electrónicamente… Y porque la irreprochable seguridad del proyecto transmite sensaciones similares a la tranquilidad que debían sentir los personajes de la novela de Stevenson cuando pisaban Isla Tortuga o cualquiera de los refugios donde ponían a salvo doblones de oro, lingotes de plata, piedras preciosas y armas. Metáforas aparte, nuestra intención es poner la innovación, las ideas, el valor añadido, al servicio de la sociedad vasca. Y éste es un proyecto para toda esa comunidad de ciudadanos activos, buscadores de tesoros, información, datos y cuentas que ellos mismos, o un tercero, depositaron antes en ese cofre virtual que ayer vio la luz.
Actuamos, nos reinventamos, abrimos la Administración, multiplicamos los canales de relación con los más de dos millones de personas que viven en Euskadi: Irekia, Open Data, la liberación de la forja, los pasos en favor del software libre... Todos podemos ser protagonistas del cambio. Ése es el reto. Y Metaposta, un buzón seguro, espacioso y gratuito, es un paso más en esa aventura ciudadana.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada